Sus ojos entraron en contacto y de pronto Livana se sintió avergonzada por la situación comprometedora en la que se encontraba, pero arrugó el entrecejo intentando apartarse de él.
Solo que Valerio no la dejó marchar.
—¿Sorprendida, princesa?
El apodó que no escuchaba en muchísimo tiempo caló hondo en Livana.
Sintió como su pecho se apretó mientras que algo cosquilleó en su vientre.
En su mente se maldijo por lo que una sola palabra le había causado a su cuerpo.
"¿Por qué reacciono así? Él