Livana podía sentir el aura letal de Valerio mientras la miraba.
Ella había tratado de no verlo.
Estaba furiosa por lo que le estaba haciendo, sin embargo, sabía que quizás era lo mejor y tendría más maneras de poder escapar de la persona que la comprara.
Lo que le preocupa es, si este hombre le querría obligar a tener sexo de inmediato.
¿Qué iba a hacer, de ser así?
El pensamiento enseguida la enfermó.
Trató de apartar sus pensamientos escuchando la voz del narrador de la subasta.
—Solo queda