LIVANA
Mi vientre se estremeció ante la sacudida que sintió mi cuerpo cuando sentí a Valerio empujándose detrás de mí.
Su aliento chocó contra mi cuello erizándome la piel.
Logrando que cada parte de mi cuerpo se estremeciera con su toque.
Su pecho se pegaba contra mi espalda presionándome contra la pared de la parte exterior del castillo.
Anteriormente le había pedido a Valerio que me entrenara para luchar.
Al principio no quito pero ante mi insistencia, no le quedó de otra que hacerlo.
Cada