"—Livana...
La dulce voz hizo que la chica se sintiera arruyada.
Le resultaba tan conocida como si la conociera muy bien y al abrir los ojos enseguida vio a una mujer preciosa.
Tan blanca como la luna, y el cabello dorado.
—Querida, al fin puedo verte.
Has despertado tu poder dentro de ti.
Livana abrió la boca impresionada sabiendo quien era ella.
—La luna y el sol nunca han podido reunirse má que por medio del eclipse.
Sol tuvo a su hijo y la luna tuvo a la suya.
Sus hijos fueron enviados a la