Volví al casino, pero con los nervios a flor de piel. Jonathan resultaba ser más peligroso de lo que yo había anticipado, no, mejor dicho, era peor de lo que Samuel seguro creía. Hasta ahora, me tomaba sus amenazas contra mi hermano como un mero efecto de su odio, pero le creía incapaz de hacerle daño.
Bueno, eso acababa de cambiar. Ahora sabía que Jonathan Verstappen era perfectamente capaz de ir tras mi hermano y matarlo. La vida de Samuel peligraba y él no lo sabía, por eso no respondía a mi