Esa misma noche, Cris al fin me dio la oportunidad de beber agua. Me llevé la botella que me trajo y la bebí freneticamente, ahogandome en ese valioso liquido, hasta que tosí y terminé apretando la botella vacía en una mano.
Sentía en el estomago el flujo del agua, reviviendo mi cuerpo luego de tantos días sin él. Cris tambien encendió el aire acondicionado, permitiendo que me refrescara lo suficiente. Cuando estuve un poco mejor, me sostuvo y me llevó a un baño pequeño a un costado del almacén