—¿No me dirás nada, Sue?
Dejé mi bolsa sobre la cama del hotel, aun procesando ese beso en la carretera y todo lo que me había dicho. La idea de vivir juntos era muy apresurada, apenas nos habíamos acercado y Christian ya quería iniciar una vida de pareja conmigo.
Noté sus brazos rodearme desde atrás con confianza, como sí ya fuésemos una pareja.
—Vamos, Sue, solo dime que podremos intentarlo. Prometo hacerte feliz y protegerte toda mi vida.
Me llevé una mano al pecho, sintiendo los torpes