—¿Qué dices, Sue? ¿Cooperaras conmigo para recuperar a nuestra bebé?
Acercó su boca a mi oreja, su aliento me cosquilleó y puso mis nervios de punta.
—No podría hacer eso... nunca —le respondí a media voz, temblando solo de imaginarlo.
Cris me quitó pacientemente algunos mechones de cabello de la cara, estaban empapados en sudor. Él había apagado el aire acondicionado y el almacen era un infierno caliente.
—¿No es mejor plan tener a Emily con nosotros y criarla juntos? ¿No es una mejor idea a