—¡Kenai! —Dantalian corrió hacia Kenai subiéndose a él como si fuera un mono.
Jessy miró de reojo a Bael, podía ver su cara de molestia. No quiso decir nada.
Ella quería premiarse a sí misma por no volverse loca aún, todo estaba pasando muy rápido y era tan intenso que no podía procesarlo. Su mate era un príncipe demonio que la estuvo buscando todo ese tiempo, estaban en una situación peligrosa porque Jessy hizo cosas más terribles de lo que supuso. Su hijo era un heredero importante, un miembr