—Tenemos que darnos prisa —Haniel miraba a todos lados con inquietud, el viento del acantilado moviéndole el cabello—, ya amaneció y por lo que sé, ya seguro el escuadrón y Liam deben estar preparándose para empezar el desfile. Cuando esté muy avanzado explotarán los fuegos artificiales especiales y después, cuando arreglen todo esto, sabrán que fui yo y empezarán a buscarnos. Tendremos que haber llegado a Gunnar para eso.
El mar rugía abajo, golpeando las rocas con violencia rítmica. El cielo