Gunnar pestañeó sintiendo un dolor agudo en la cabeza. Intentó moverse sin éxito, podía sentir sus muñecas amarradas mediante magia, la cara hinchada y el frío suelo de tierra contra su cuerpo. Cuando pudo al fin enfocar su vista se dio cuenta que estaba en un apretujado establo, donde seguramente antes habían animales que fueron asesinados ahí mismo, ya que podía oler y ver la sangre seca por todos lados.
Recordó lo último que vio, a un tipo que no conocía sujetando a una inocente niña. Gunnar