—¿Estás seguro de que por aquí es? —preguntó Bael.
—¿Quién fue el que descubrió la sangre de los demonios? ¡Yo! —exclamó Gerard—, ¿Quién lleva años siendo un cazador experimentado y un excelente rastreador? ¡Yo!, ahora viene este mocoso a cuestionarme.
Gerard miraba su brújula y observaba todo su entorno, Concetta se sentaba en una piedra algo cansada y Bael seguía enfurruñado.
—Por la diosa, ya no estoy para estos trotes —Concetta tomó su botella de agua—, debería estar disfrutando de mi hermo