—La cena está maravillosa —Deniska le agradeció a Oliver—, siempre es un gusto visitarlos.
—Me alegra que todos ustedes siempre se sientan bienvenidos aquí —hablo Oliver mirando a los alfas jóvenes—, por la diosa, todos aquí ya son mayores, pero para mí siempre van a ser esos niños que se escondían en la habitación de Liam para hacer pijamadas.
Liana removía su comida con melancolía, levantó la vista y miró en dirección de Angel. Este hablaba con Junior de algo y los dos reían. Belial veía como