Ya en el refugio.
El fuego chisporroteaba suavemente en el centro del refugio. Era de noche, y aunque afuera las criaturas acechaban como sombras hambrientas, en el interior la tensión se concentraba en una sola pregunta: ¿quiénes eran los Marcados?
Ashen se sentó frente a Diego y Eugenia. Tenía en sus manos un libro viejo, cubierto de polvo y marcas extrañas. No era un libro cualquiera. Las páginas estaban hechas de un material entre cuero y corteza, y los símbolos en su interior parecían move