El aire se volvió más denso mientras el grupo avanzaba entre la maleza. La vegetación se tornaba enfermiza, ennegrecida, como si el suelo mismo estuviera podrido. La cantera ya se vislumbraba entre los árboles, pero algo en el ambiente había cambiado. Ya no era solo un lugar olvidado entre rocas y grietas; ahora parecía una herida abierta en la tierra, un abismo donde la oscuridad tenía vida.
Diego sintió un escalofrío subirle por la espalda. Caminó unos pasos más y luego se detuvo. Los demás h