El aire era más liviano desde que la niebla se había despejado. Las criaturas ya no rondaban el perímetro y, aunque el silencio era espeso, no era opresivo. Dentro del refugio, todos estaban reunidos alrededor del fuego. El ambiente, aunque tranquilo en apariencia, tenía una tensión sutil, como si la tierra misma contuviera el aliento.
Emilia y Lara, aún con los símbolos brillando levemente en sus brazos, estaban sentadas frente a todos. Sus ojos, más maduros de lo que sus edades indicaban, mir