21. EL PROBLEMA DEL PRETA
Amet guardó silencio, pensativo. Él era la reencarnación del gran Dios Sobek, el más indicado para liberar a la joven de un muerto. El Preta era una manifestación de un alma atormentada. Nunca había conocido a nadie que hubiera estado en una situación similar en su manada, y la preocupación por Neiti y su bienestar comenzó a crecer como una flor oscura dentro de él.
—Debemos hacer la ceremonia de los muertos, en las puertas del inframundo. Pero, Teka… Neiti encontró su mitad —dijo Amet de pro