Mundo ficciónIniciar sesiónNo podía creer lo que veía. Esos pequeños cachorros que no tenían ni una hora de nacidos estaban venciendo a la diosa desterrada, la bruja Isfet. Se movían como una sinfonía perfectamente orquestada; los hijos de Horacio y Julieta moldeaban sus burbujas de agua, que brillaban con un resplandor azul sobrenatural. El agua se cristalizó en el aire, formando lanzas de hielo tan afiladas como diamantes y tan frías que el vapor se condensaba a







