12. CONTINUACIÓN
Y, con gran esfuerzo, extiende sus brazos hacia nuestra Luna. Es su madre, Amonet, que a pesar de estar muy malherida ha acudido a detener a su hija. La Luna Suprema la mira y, para nuestro alivio, deja de lanzar llamas y comienza a descender llorando. Ambos padres la abrazan y desaparecen con ella, dejando un caos detrás. Escuchamos la voz de Bennu:
—¡Arriba, todos a reforzar nuestras fronteras ahora mismo! ¡Seremos atacados! ¡No hay tiempo para curarnos! ¡Tenemos que proteger a nuestras famil