CAPÍTULO 212 — De vuelta a casa y nuevos horizontes
El momento del alta, que debería ser un alivio, se sentía más bien como un abandono. Caminaba hacia la salida con paso lento, apoyada en el brazo de Catalina, mientras Fátima empujaba una silla de ruedas vacía que ahora parecía burlarse de sus brazos también vacíos.
Isabella se detuvo justo antes de que las puertas automáticas se abrieran. Miró hacia atrás, hacia el pasillo que conducía a los ascensores y, en última instancia, a la UCI Neonat