CAPÍTULO 131 — Rumbo a la última curva
Gabriel había pasado la noche durmiendo a medias, desvelado por pensamientos que no quería enfrentar todavía. Pero cuando bajó al lobby del hotel y encontró a Valentino con una sonrisa de oreja a oreja, decidió que, al menos por ese día, debía apartar sus preocupaciones y acompañar a su amigo.
El auto que los recogió se dirigió hacia las afueras de la ciudad. Valentino, ansioso, preguntaba una y otra vez:
— ¿Dónde vamos? Dame una pista aunque sea.
Gabriel