El laboratorio subterráneo de BioTech era un laberinto blanco y estéril. El aire olía a ozono y productos químicos.
Elena y Tor se movían como sombras. Tor iba delante, con un rifle silenciado y vistiendo un uniforme táctico negro. Elena iba detrás, con su tablet pegada al pecho, vigilando las cámaras.
—Tenéis una patrulla de tres hombres en el pasillo B-4 —la voz de Rose sonó limpia y clara en el auricular de ambos. Estaba en la mansión, a cientos de kilómetros, pero sus ojos estaban en los planos—. Esperad cinco segundos... ahora. Corred.
Tor y Elena cruzaron el pasillo justo cuando la patrulla doblaba la esquina opuesta. —Buena chica, Rose —susurró Tor.
—Gracias. Ahora, girad a la derecha. La Bóveda de Materiales Peligrosos está al final. Necesitáis una tarjeta de Nivel 5.
—Yo soy la tarjeta de Nivel 5 —murmuró Elena, conectando un cable al panel de la puerta. Sus dedos volaron sobre la pantalla. El sistema de Julian era complejo, pero Rose le había dado las puertas traseras—. Bing