La lluvia caía con furia sobre Grayhaven, transformando las calles en espejos oscuros donde se reflejaban luces mortecinas. Allyson Drake conducía la camioneta, con Mike Torres en el asiento del pasajero. El aire olía a humedad y a electricidad contenida.
—No me gusta esto —dijo Torres, observando por el retrovisor—. El ambiente está demasiado… quieto.
Drake apretó el volante. Su intuición coincidía. Desde la intrusión en su habitación, la sensación de ser observada era constante, como un frío