Mundo de ficçãoIniciar sessãoLeonel Sarpa nos llega en esta oportunidad con otra antología de relatos salida de su fértil imaginación. La compilación recibe el nombre de su principal relato “El hombre en el espejo”, donde nos narra la historia de un joven atormentado desde niño por todos aquellos que le rodean y que deberían protegerle. Producto de esta tensa relación con su entorno, desarrolla una vía de escape a su incapacidad de lidiar con tantos problemas.Su vida parece que se encamina hacia el éxito y la realización cuando conoce a un “amigo” que se encarga de quitarle del camino los obstáculos que encuentra, guardando para un final electrizante una sorpresa tan fabulosa como inesperada.Se completa el libro con seis relatos de corte variado, donde se incluye uno en forma de un modesto homenaje a quien es el escritor favorito del autor del libro y por quien se ve claramente influenciado en su carrera literaria; el fantástico y mundialmente conocido Edgar Alan Poe.
Ler maisAbrió los ojos, pero no pudo ver nada. Trató de virarse a la derecha y luego a la izquierda, chocando contra invisibles paredes que le impedían moverse libremente. Hizo por incorporarse, dándose un tremendo golpe en la amplia frente que le caracterizaba. La estreches de su encierro, la oscuridad, el silencio y el intenso olor a tierra húmeda, le confirmó que su mayor miedo, el que le había atormentado desde que era un niño, se había convertido en una siniestra realidad. Tanto era su terror que dejó bien claro y por escrito que se tomaran todas las precauciones para impedir la realización de tal desastre; pero era bien sabido que mientras más se trata de evadir el destino más se acerca a lo que ya está escrito y todo parecía decir que había nacido para ser enterrado vivo.No se inmutó a pesar del sobresalto inicial. No entró en pánico como pens&o
Ya habían pasado dos horas de una larga y angustiante espera. Su esposa se demoró en dormirse más de lo habitual, dio vueltas y vueltas durante mucho tiempo, pero ahora respiraba rítmica y profundamente. Eran diez años de matrimonio, podía saber cuándo ella dormía con solo escucharla.Poco a poco fue corriéndose hasta llegar al borde de la cama. Sin quitarle la vista bajó una pierna lentamente hasta que sus dedos tocaron el frío piso de granito. Un leve escalofrío recorrió su pierna desnuda. Metió el codo debajo de su cuerpo y, haciendo palanca con su propio brazo, se alzó unos centímetros. Los muelles del colchón chirriaron al ceder la presión sobre ellos. El hombre se detuvo, petrificado por el sonido. Observó unos minutos a la mujer a su lado, mas ella no se percató de su maniobra.Sentía su corazón latir fuertemen
Sé que soy un tipo raro. O al menos eso es lo que la mayoría de las personas piensan. Desde niño supe que era diferente; por alguna razón le tenía y tengo un miedo extremo a las enfermedades, bacterias, microbios y virus. Una vez le escuché decir a mi madre que era porque estaba presente el día que viraban a mi abuela, encamada desde hacía dos años para curarle las escalas que le salieron en la espalda debido a la posición en la que estaba. Las llagas sangrientas destilaban pus y los gusanos caían en las sábanas desde las heridas abiertas. Yo personalmente no lo recuerdo porque me desmayé, lo cierto es que estos miedos solo han crecido desde mi infancia y aunque he tratado de disimularlo cuando estoy entre otras personas, tarde o temprano alguien se percata de mis fobias y resulto ser en el mejor de los casos, el centro de todas las miradas y comentarios. En conclusión, toda mi in
El abogado prefirió caminar hasta su destino. En el estado que se encontraba no podía conducir sin provocar un accidente, pues las manos le temblaban de pura rabia. Su hija le acababa de dar el disgusto más grande de su vida.Ella, su pequeña, la luz de sus ojos, lo más preciado que nunca tuvo, en complicidad con su madre le habían tendido una trampa. Todo lo comenzaron hacía una semana atrás. Primero le hicieron una cena magnífica en un ambiente alegre y jovial. Él era un hombre muy inteligente y sospechó algo de inmediato, pero la noche transcurrió normalmente. Después su mujer le hizo el amor como hacía muchísimo tiempo no ocurría y luego, cuando descansaban, se lo dijo distraídamente, como por casualidad.—La niña tiene un noviecito, parece que está entusiasmada con él.“Así que era eso”, pens&oa
Último capítulo