El murmullo constante del televisor del pequeño cuarto de hotel apenas podía disimular el silencio incómodo entre Allyson y Mike. La adrenalina del tiroteo seguía corriendo por sus venas, pero ahora todo parecía en cámara lenta. El vendaje improvisado en el hombro de Allyson era un recordatorio vivo de lo cerca que habían estado del desastre. Allyson marcó la línea segura con manos temblorosas, mientras Mike la observaba en silencio.
—Aquí Matthews —respondió la voz firme del supervisor al otro