Ernesto se inclinó sobre su escritorio, sus dedos moviéndose ágilmente por el teclado mientras ingresaba los detalles en el sistema. Cada clic parecía cargar el aire de anticipación, y el grupo observaba en silencio, intercambiando miradas ocasionales.
—Aquí tengo algo —dijo finalmente, con un tono grave que captó la atención de todos.
Asteria, conteniendo la respiración, dio un paso hacia adelante.
—¿Qué encontró?
Ernesto giró la pantalla ligeramente, aunque mantuvo una expresión p