Nelly detuvo el beso, su corazón palpitaba con fuerza en su pecho.
—¡No puedo! —dijo ella, apartando la mirada, sintiendo una mezcla de confusión y deseo.
Pero Ethan, con una mirada intensa y suplicante, tomó sus hombros con suavidad, acercándose más y más, como si su presencia pudiera borrar las dudas que la atormentaban.
—Te amo, Nelly —declaró, su voz temblando ligeramente—. Y me arrepiento. Juro que me arrepiento de todo lo que pasó entre nosotros. Déjame amarte, de ahora en adelante haré to