Cuando su amor fue bendecido, el momento culminante finalmente llegó: los esposos se dieron un beso, un gesto cargado de significado y promesas. La sala estalló en aplausos, resonando en el aire como una celebración de la felicidad compartida. Nelly acarició con ternura el rostro de su esposo, sus ojos brillando con amor y emoción.
—¡Te amo! —exclamó, su voz vibrante y llena de pasión.
—Oh, Nelly, te amo. Soy tan feliz —respondió él, su tono lleno de sinceridad, como si cada palabra fuera un eco