Enzo sonrió con ternura mientras miraba a Ziara jugar en el jardín.
La risa de la pequeña llenaba el aire, un sonido puro y alegre que parecía hacer eco en su corazón.
Enzo se sintió afortunado de poder compartir esos momentos con ella, de ser parte de su vida.
Sin embargo, su mente no podía evitar que sus pensamientos vagaran hacia Fernanda, la mujer que había capturado su atención de una manera que nunca había imaginado.
Con un gesto suave, Enzo llevó a Ziara a jugar en el salón de juego, dond