Alexis se encontraba tenso mientras caminaba hacia el despacho del abogado. Cada paso que daba parecía resonar en sus pensamientos, recordándole todo lo que había pasado: la traición, la mentira y el dolor que lo había consumido durante meses.
Cuando llegó, abrió la puerta con determinación y se encontró con el abogado esperándolo, un hombre serio que ya conocía su historia.
—Debemos tener pruebas —dijo el abogado, apoyando los codos sobre la mesa y mirándolo con intensidad—. Sin pruebas sólidas