Alexis se vistió con prisa, su corazón latiendo tan fuerte que parecía que todo el mundo podía escucharlo.
Cada botón de su camisa parecía una eternidad, cada corbata que se ajustaba le recordaba lo lejos que había llegado su desesperación.
Corrió hacia la puerta, la adrenalina recorriéndole cada nervio, mientras el aire fresco de la mañana le golpeaba la cara al salir.
Sienna avanzaba con pasos seguros, pero había algo en su mirada que lo desarmaba: una mezcla de determinación y vulnerabilidad