Pronto, Jeremías fue trasladado al hospital.
Horas más tarde, en el hospital, la atmósfera estaba cargada de tensión y ansiedad.
Orla y Félix estaban allí, desesperados, esperando noticias sobre su hijo.
El tiempo parecía arrastrarse, cada segundo una eternidad.
Pronto llegaron Sienna y Alexis, seguidos por Enzo, que se unieron a la vigilia.
—Va a estar bien, es muy fuerte —decía Félix, intentando consolar a su esposa, aunque su propia preocupación era palpable.
Minutos después, Nelly, Melody y