33. A plena luz… y en secreto
El sol apenas se cuela entre las copas altas de los eucaliptos cuando Elara y Badru se adentran en el bosque. Los cascos de sus caballos suenan rítmicos sobre la tierra suelta, entre hojas secas y raíces que asoman como venas de la tierra. Cabalgan lento y en silencio, y la brisa fresca junto con la calidez del día suavizan cualquier tensión, y pronto el ritmo se vuelve cómodo, incluso placentero.
Elara deja que el viento le revuelva el cabello, que los aromas del bosque la rodeen como un abra