39. El eco de un corazón invisible.
Damián la sostiene en sus brazos, con fuerza, pero la velocidad a la que avanza es antinatural, casi insoportable. El mundo alrededor se convierte en un borrón de sombras y destellos plateados; los árboles parecen lanzarse hacia ella para golpearla y luego apartarse en el último instante. El viento gélido le muerde el rostro y sus cabellos se agitan como si quisieran arrancárselos. Siente cómo su estómago se hunde a cada zancada, como si estuviera cayendo sin fin, y por un instante, teme que, s