Mundo ficciónIniciar sesiónCAPÍTULO 28
El diablo ofrece un tratoEl hospital era un purgatorio de paredes blancas y olor a antiséptico. Alexander no se sentó. Merodeaba por la sala de espera privada como un lobo enjaulado, con el teléfono pegado a la oreja. Por un lado, recibía informes médicos crípticos y aterradores; por otro, las actualizaciones de Marcus desde la fortaleza en que se había convertido su hogar.—¿Ha hablado? —preguntó Alexander, su voz era un susurro peligroso.






