CAPÍTULO 13
La Rendición del Rey
La luz del atardecer teñía de oro y ámbar la lujosa Suite Este. Samantha estaba sentada en un suntuoso sofá de terciopelo, pero su mente estaba a kilómetros de distancia, inmersa en el frío y calculador mundo de los Hamilton.
La pantalla de la tableta que sostenía proyectaba un brillo azulado sobre su rostro concentrado. Había pasado las últimas dos horas devorando cada artículo, cada informe de accionistas, cada mención