POV Jesús.
La pantalla de mi computadora muestra los archivos que Alberto intentó modificar. Los números no mienten. Los registros de acceso tampoco. Cada clic, cada cambio, cada intento de sabotear el proyecto de Camila queda registrado con una precisión que él, en su arrogancia, subestimó.
Mis dedos golpean el escritorio. No es la ira lo que siento primero, sino una fría certeza.
Alberto Martínez ha cometido su último error en esta empresa.
El ascensor hasta el área de arquitectura pa