El restaurante está lleno de ejecutivos y el murmullo de conversaciones se mezcla con el tintinear de cubiertos. Alberto eligió el lugar, por supuesto. El mismo donde siempre almuerza Jesús. Justo el escenario donde Alberto se siente en su elemento.
—Este lugar es mediocre —dice Alberto, acomodándose en su silla como si fuera un trono mientras su dedo índice traza círculos condescendientes sobre el mantel—. Pero supongo que es lo mejor que hay en la zona para mentes poco refinadas.
Sus ojos esc