—Las personas que vinieron a ver el proyecto insisten en que seas tú quien les muestre los avances técnicos, Gabriel. Dicen que si no vienes ahora mismo, ellos se retirarán y perderemos el contrato.
Suspiré profundamente, sintiendo cómo la presión se acumulaba en mis sienes. No podía permitir que se fueran, era un proyecto vital para la empresa, pero el instinto me gritaba que no debía dejar sola a Mía en su estado. La fiebre no cedía y su debilidad era evidente. Miré el reloj; el tiempo corría