El tiempo tiene una forma curiosa de cicatrizar lo que alguna vez pareció imposible de sanar. Han pasado cuatro años desde aquel invierno y hoy, nuestro hogar no parece la misma, es un hogar lleno de luz, de juguetes esparcidos por el jardín y de la energía inagotable de una pequeña que se ha convertido en el eje de nuestras existencias.
El sol de la tarde se filtra a través de las copas de los árboles, iluminando el jardín donde hemos preparado todo para este día tan especial. Cuatro años. Cua