Sabía que la vida siempre me presentaría nuevos desafíos, que la realidad nunca sería tan perfecta, mierda, si que ha sido jodido, pero al cerrar los ojos y sentir el calor de su abrazo, supe que habíamos encontrado nuestro lugar en el mundo.
Sin embargo, a la mañana siguiente, la realidad decidió tocar a nuestra puerta antes de lo previsto. Gabriel aún dormía, exhausto por las jornadas interminables de las últimas semanas, cuando el timbre de la mansión resonó con una insistencia inusual. Me