—Señorita Mía, su hermano Edmon pide verla con urgencia.
—Dile que pase de inmediato —le respondo a mi secretaria a través del intercomunicador y dejo de presionar el botón, suspirando.
A los pocos segundos, Edmon entra por la puerta con un paso ligero. Me sorprende verlo tan radiante; su semblante habitual de preocupación ha desaparecido, reemplazado por una luz de satisfacción. A mi mente viene de inmediato la posibilidad de que haya vuelto a su noviazgo con Estefanía, la hermana de Gabriel.