Camino con lentitud por los establos de la finca, contemplando a todos los ejemplares que están presentes en sus corrales. Ninguno llama realmente mi atención; algunos son demasiado imponentes, otros parecen nerviosos ante la presencia de extraños. Sin embargo, cuando llego al final del pasillo, mi mirada se detiene en una yegua de color piel, con una melena larga y algo blanca que resalta bajo la luz filtrada del techo. Me gusta su porte. Al parecer, yo también llamé su atención, pues se acerc