—Sigue de esa misma manera, mi querido hijo, y verás que muy pronto llegarás muchísimo más lejos de lo que jamás llegó tu padre en el mundo de los negocios corporativos —comenta mi madre, mirándome con un orgullo maternal que ilumina todo su rostro—. No puedo evitar observarla con una profunda ternura filial en este instante, agradecido por su apoyo incondicional. Sin embargo, su tono cambia sutilmente a uno más persuasivo cuando continúa hablando—: Ahora, para completar tu felicidad y consolid