El trayecto en la ambulancia privada fue un borrón de luces de neón y el sonido rítmico de los monitores. Spencer se mantuvo sentado frente a mí, en un silencio absoluto, observándome con una intensidad que me hacía sentir más desnuda que cuando me quitaba el vestido en su habitación. No cruzamos una sola palabra. Yo estaba demasiado ocupada tratando de no desmoronarme por el dolor que subía por mi brazo, y él estaba demasiado ocupado siendo... bueno, Spencer.
Cuando llegamos al edificio Blackw