(Narrado por Casey)
El amanecer se filtraba por las pesadas cortinas de la habitación de Spencer, tiñendo la estancia de un gris azulado y frío. Me desperté antes que él, sintiendo el peso de su brazo rodeando mi cintura con una posesividad que ni siquiera el sueño lograba relajar. Durante unos minutos, me quedé inmóvil, escuchando su respiración rítmica y el eco lejano del tráfico de Londres. En la quietud de la mañana, la realidad de las dos líneas rojas me golpeó con una fuerza renovada. Ya