(Narrado por Spencer Blackwood)
El peso de la confesión de Casey todavía vibraba en las paredes de la habitación de Dominic. Ver a mi hermano, la Gárgola imperturbable, desmoronarse en ese sillón fue una imagen que nunca olvidaré. Pero no tenía tiempo para su redención; tenía mi propio mundo que sostener entre las manos. Casey estaba a mi lado, respirando con dificultad, con el secreto más grande de nuestras vidas finalmente al descubierto.
—Vámonos, Casey —le dije en un susurro, rodeándola con