(Narrado por Spencer)
El rastro del deseo aún flotaba en el aire de la oficina como un perfume pesado. Me desperté lentamente, sintiendo el peso reconfortante de Casey sobre mi pecho. Estábamos entrelazados en el sofá de cuero de mi despacho, cubiertos apenas por mi chaqueta de traje que había echado sobre nosotros en algún momento de la madrugada. El sonido de la lluvia había cesado, dejando paso a un gris amanecer londinense que se filtraba por los ventanales.
Casey dormía profundamente, con