(Narrado por Spencer)
Vi a Casey alejarse por el pasillo de la mansión con esa espalda recta y esa dignidad que me hacía sentir como el hombre más pequeño del mundo. El sonido de sus tacones era una cuenta atrás hacia mi soledad definitiva. No pude evitarlo; el instinto de recuperarla, de explicarle que me arrodillé porque ella es mi único gramo de humanidad, me impulsó a dar un paso tras ella.
—¡Casey, espera! —exclamé, lanzándome hacia la salida de la cocina.
Pero no llegué lejos. Chloe, con