(Narrado por Casey)
El aroma a desinfectante y el silencio tenso de la mansión Blackwood se sentían como una prisión de lujo. Me encontraba en la cocina, apretando una taza de té que ya se había enfriado, mientras Chloe me curaba las rozaduras de las muñecas. Estaba exhausta, con el cuerpo molido y el alma hecha jirones, pero lo que más me dolía era la humillación de haber sido el trofeo de caza de una niña rica con delirios de grandeza.
Chloe terminó de poner la venda y soltó un suspiro, pero